¿Por qué olemos mal?

El olor corporal es algo que experimentamos todos y cada uno de los humanos de manera natural. Es por eso que resulta sorprendente que, a pesar de ser un problema al que se le ha dedicado mucho tiempo, dinero y esfuerzo, muy pocos conocen cuáles son las causas que hay detrás del mal olor corporal.

George Preti, químico orgánico del Centro de Sentidos Químicos de Monell, Filadelfia, afirma que la cantidad de sudor que producimos, así como la potencia del hedor, depende en realidad de la genética, aspecto que determina qué tipos de moléculas produce el cuerpo y en qué cantidad.

Nuestro cuerpo es un sistema muy complejo, cada región produce sus propias secreciones moleculares y son anfitrionas de diferentes microbios que, combinados entre sí, generan un olor específico.

¿Por qué olemos mal?
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El cuerpo humano tiene dos tipos de glándulas sudoríparas: las écrinas y las apocrinas. Las glándulas écrinas están presentes por todo el cuerpo y segregan un sudor constituido casi completamente por agua. El propósito de estas glándulas es el de mantener el cuerpo fresco cuando nos exponemos a una fuente de calor o realizamos ejercicio intenso.

Las glándulas apocrinas, sin embargo, se localizan en áreas específicas del cuerpo y no participan demasiado en la termorregulación. En su lugar, se centran en liberar las proteínas que causan nuestra fragancia. Las bacterias que viven en el exterior de tus axilas alteran la capa externa de las proteínas una vez que se segregan, generando el mal olor.

Todos los organismos que se encuentran en nuestra piel interactúan de una forma u otra con nuestro cuerpo y originan un tipo de olor concreto.

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Estudios en animales han encontrado que esos olores pueden tener efectos fisiológicos en el cuerpo que promueven la reproducción, lo que a su vez le ayuda a transmitir sus genes.

Aunque en la actualidad todas las personas intentan enmascarar su esencia natural, muchas desconocen que las prácticas más habituales que utilizan son totalmente inútiles. Debido a que la cantidad de proteínas segregadas que producen mal olor depende en gran medida de la genética, no hay mucho que podamos hacer para combatir este problema de raíz.

A pesar de la creencia popular, comer alimentos picantes, cebollas, curry o ajo no hace que nuestro cuerpo produzca más o menos proteínas malolientes, sin embargo, sí que pueden agregar una nota fétida a nuestro perfume personal.

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Sin embargo, otra teoría bastante popular que sostiene que el sudor que producimos cuando estamos nerviosos es más maloliente que el sudor que producimos cuando nuestro cuerpo intenta refrigerarse es totalmente cierta.

Esto se debe a que el sudor producido durante un momento de ansiedad proviene principalmente de las glándulas apocrinas, recuerda, aquellas que producen la mayor parte de las proteínas malolientes.

Si realmente estás intentando combatir el olor corporal, Preti sostiene que los desodorantes y los antitranspirantes suelen hacer un trabajo más que decente. Los desodorantes enmascaran la pestilencia con una fragancia agradable mientras que los antitranspirantes reducen la cantidad de sudor.

En cuanto a los desodorantes probióticos que tienen como objetivo fomentar ciertas colonias de bacterianas sobre otras, Preti afirma que hasta que no se realicen investigaciones suficientes que demuestren ciertamente su eficacia, debemos dudar de las afirmaciones que hacen estos productos. El mayor consejo de Preti es el de intentar estar relajado para no despertar a nuestras temidas glándulas apocrinas.

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La conclusión más importante que debes recordar es que seguramente no huelas tan mal como crees. “La mayor parte de las personas que vienen al laboratorio diciendo que huelen fatal, luego no dan un valor muy alto en la escala que utilizamos para clasificar malos olores.”

Los seres humanos tienden a obviar los aromas que olemos constantemente, es por eso que cuando percibimos un pico de sudor maloliente nos imaginamos que es peor de lo que realmente es.

Así que ya sabes, deja a un lado la idea de que tienes la peor fragancia del mundo y que las personas de tu entorno no te querrán por ello. Si aún así te preocupa demasiado tu aroma, no tengas miedo y pregúntale a un amigo (que esté a una distancia apropiada) si percibe algún olor extraño. Su respuesta seguramente te sorprenderá.

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